La línea que separa a quien domina la IA de quien se mete en problemas está aquí: en si consideras la respuesta de la IA un "producto terminado" o un "borrador".
La respuesta de la IA es un "borrador con seguridad"
La IA se muestra resuelta aunque esté equivocada. Por eso, que "afirme algo con rotundidad" no significa que sea correcto. Más bien, lo más seguro es asumir que la seguridad del tono y la corrección del contenido no tienen relación.
Lo que hay que verificar y lo que no hace falta
Verificarlo todo es agotador. Establece prioridades según el riesgo.
- Comprobar siempre: cifras, fechas, nombres de personas y empresas, citas, información legal/médica/fiscal, URL, funcionamiento del código
- Comprobar por encima: omisiones en los resúmenes, matices, uso de los tecnicismos
- Casi innecesario: borradores de texto, lluvia de ideas, reformulaciones, sesiones de brainstorming
Cómo verificar en concreto
- Contrasta con la fuente primaria — acude al sitio oficial, a la fuente original o a estadísticas fiables
- Vuelve a pasarlo por otra IA o por la búsqueda — haz la misma pregunta a otra herramienta y busca discrepancias
- Haz que la propia IA lo revise de nuevo — pídele "señala los errores y los puntos débiles de esta respuesta"
- Pregunta lo contrario — con "¿qué opiniones contrarias o refutaciones hay a esta afirmación?" sacas a la luz los sesgos
Haz que la IA se critique a sí misma
Sorprendentemente eficaz es hacer que la IA busque los fallos de su propia respuesta.
Sobre la respuesta que acabas de dar, señala con sinceridad los puntos que podrían estar equivocados y aquellos cuyo fundamento sea débil.
Con esto salen a flote las partes dudosas que se escondían en la primera respuesta.
En resumen
La verificación parece engorrosa, pero, una vez te acostumbras, son unas decenas de segundos. Y, cuando asumes que "la IA es una herramienta que produce borradores", puedes usarla con tranquilidad y con audacia. Dudar es la condición previa para confiar en la IA.